“ Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz”. (Eclesiastés 1, 1-8)
¿Cuántos de
nosotros no hemos leído, escuchado o meditado esta cita bíblica? Probablemente
montones de veces; se ha predicado en torno a ella, escrito poemas y canciones,
en fin ¿Qué no se ha dicho? Lo que pueda escribir esta servidora sobre ella es
menos que un diminuto granito de arena. Pero es tan hermosa, que no dejo de
pensar en ella hoy, justo cuando los católicos comenzamos, con el Miércoles de
Ceniza, Cuaresma (tiempo en que recordamos los 40 días que estuvo Jesús en el
desierto, con ella nos preparamos para conmemorar su Pasión, Muerte y Resurrección).
“Hay un
momento para todo”, Cuaresma resulta ser, y no un momento cualquiera sino, una
oportunidad única y muy valiosa para detenernos y analizar el sentido de
nuestras vidas, la calidad de nuestra relación con Dios, y sobre todo, si
entendemos o no el alcance de Su Amor demostrado a través de Jesucristo, Su
hijo Amado, Quien murió y resucitó para abrirnos las puertas del Cielo.
Andamos en
búsqueda de muchas cosas y solo una hace falta… Sucede que muchos no entiendan
ni estén muy de acuerdo con lo que es Cuaresma; algunos pensaran que solo es tradición
o que está pasada de moda, que la vida ha evolucionado y otras cosas son las
que importan. Pero ¿saben? No todo se ha alcanzado, en nuestro interior, en lo más
profundo de nuestro corazón intuimos que nos falta encontrar el misterio grande
y profundo de la vida, de la existencia.
Hemos tenido
tiempo para todo, y pregunto ¿Cuál es el momento para Dios? Esta Cuaresma es la
GRAN oportunidad para tener momentos de encuentros con el Amor Misericordioso
de Dios; es buen momento para cambiar la página y comenzar a escribir nuevos
episodios de nuestra vida. Y esto así, para TODOS… Por eso, le doy gracias a Nuestro Señor por
esta Cuaresma, porque para mí es una OPORTUNIDAD más de cambio, transformación,
desapegos, crecimiento, perseverancia. Una oportunidad más, para darle más importancia
a la oración, y a través de ella tener citas de encuentro con lo divino y
sobrenatural de ese mundo de Dios que espera revelársenos. También, para mi esta
Cuaresma es una oportunidad más para negación de pequeñas cosas que me atan y
nunca me dejarán negarme a otras aún mayores.
Hagamos de
esta Cuaresma una experiencia única de AMOR, donde podamos descubrir su gran enseñanza
que el AMOR ES IGUAL A SACRIFICIO. Que la Santísima Virgen nos conduzca de su
mano en este trayecto ¡Que mejor Compañía y Maestra! Ella nos ayudará a
encontrarnos con Dios y con el verdadero valor del sacrificio de su Hijo Jesús.

Ciertamente este tiempo es precioso. Es un tiempo que con la ayuda del ayuno, abstinencia, la oración, penitencias y las entregas de amor nos acercamos mas a Dios y disfrutamos de la delicia de escuchar su voz atendiendo a su llamado. Que la Santisima Virgen nos acompañe y de su mano nos lleve de la cruz a la resurreccion. Realmente, una oportunidad mas..
ResponderEliminarAsi es, XoXo... Aprobechemos este tiempo. Gracias por tu acertado comentario. Bendiciones!
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