Es común,
demasiado común en la vida cotidiana, que busquemos algo con mucho afán y no lo
encontremos aunque lo tengamos cerca, buscamos y buscamos…. luego nos damos
cuenta que lo teníamos prácticamente en las narices, como se suele decir. De la
misma manera pasa cuando queremos necesitamos guardar algo, lo hacemos en
lugares donde no queremos que nadie lo tenga a la vista que termina perdiéndose
para nosotros mismos. Reflexiono, entonces, en lo fácil que podemos perder las
cosas, las oportunidades, los sentimientos, los amores.
Hoy, es San
Valentín, una festividad que celebramos en muchos países, como el Día del Amor
y de la Amistad. Me pregunto, ¿Cuántos amores hemos perdido? Y me refiero a
todo tipo de amores. Normalmente crecemos y vivimos rodeados de amores; de
nuestros padres, hermanos, familiares, amigos, pareja (esposos o novios),
compañeros de clases y de trabajo. En fin, poco o mucho son amores, porque en
ellos se expresa, de alguna manera u otra, cariño, respeto, deseos de servir,
proteger ver feliz al otro. Lo más hermoso y trascendental es cuando uno de
esos amores va transformándonos poco a poco.
Pero la
vida suele dar muchas vueltas, hoy estamos aquí, mañana allí. Podemos tener a
nuestro lado ese familiar, amigo o amiga o pareja sentimental que ha sido importante
para nosotros, y de momento por alguna circunstancia, entendamos o no, nos vemos
separados. Es triste, sobre todo cuando hay momentos en los que, por esa
perdida, se puede sentir desilusión,
abandono, coraje, tristeza, amargura o soledad. Por eso creo que es bueno
“recuperar amores”. Es decir, hay que buscar formas de acercarse a los que
hemos perdido, ya sea física o espiritualmente, esto se puede lograr a través
de tener nuevas acciones o cambiando actitudes….allanando
caminos, haciendo puentes; olvidando malas experiencias, perdonando, recordando
las vivencias agradables… ¡Cuantas cosas podemos hacer para recuperar amores
perdidos”… Piensa y encontrarás la forma.
Ahora
bien, profundizando en esto, veo hay un amor que la humanidad ha perdido. Y se
nota claramente en un reclamo de Nuestro Señor Jesucristo hace al respecto
cuando nos dice: “Tengo contra ti que he perdido tu amor de antes” (Apoc. 2,4).
El amor de antes, el amor del principio;
es ese amor que se comienza a sentir por ejemplo, y veámoslo en los enamorados,
cuando todo lo que se ve es color de rosa, no se miras los defectos y se está
dispuesto a todo por esa persona amada. Cuando en el comienzo de nuestra vida
espiritual (cada quien tiene el suyo, y es diferente) empezamos a amar a Dios,
siempre lo hacemos disfrutando de los beneficios de un amor que DA espléndidamente
sus bendiciones. Recibimos lo que Dios nos da en su Amor, y en ese orden de
ideas estamos perdidamente enamorados de Él, decimos y hacemos lo que sea. Pero
el amor tiene que madurar, y la rutina de la perseverancia, la fidelidad en
medio de la prueba, la libertad de un amor sin ataduras, no son cosas fáciles;
se puede ir perdiendo si no lo alimentamos de pequeños sacrificios. De ahí la enseñanza
de Cristo: “El que es fiel en lo poco, también
es fiel en lo mucho” (Luc 16,10).
Si existe
un amor que hemos perdido y debemos recuperar, es el AMOR hacia Dios. Debemos
para esto, adéntranos en la profundidad y alcance de de este Amor que eterno,
transformador, vivificador, sacrificado y redentor… ¿Qué mas decir? MISERICORDIOSO.
Si, misericordioso y esa Misericordia del amor de Dios Padre, la muestra en el SACRIFICIO
PERFECTO de Su Hijo Jesucristo; “Porque tanto amó
Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no
perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16). AMOR ES IGUAL AL SACRIFICIO, por eso, la Virgen del Rosario del
Pozo en el cuarto mensaje (que dejara en su visita a Sabana Grande, Puerto
Rico, en 1953) dijo: “Les confirmo que el Amor y la Misericordia de
mi Hijo son grandes para los que restituyen”. ¿Para los que restituyen, qué?
Pues, el amor perdido, el amor principio, del paraíso, ese donde se amaba a
Dios sobre todas las cosas.
Hoy te invito a entrar en ese “elixir”
(esencia) del Amor Misericordioso de Cristo que también menciona la Virgen del
Pozo. ¡Recupera ese amor a Dios! Vuelve a Él a través de la reconciliación, del perdón, de la
fidelidad, de renuncias, de romperá ataduras. Esa MISERICORDIA PLENA de ese
AMOR espera para manifestarse a tu vida: “Él espera y yo les llamo a la conversión inmediata y sincera” (Virgen del Pozo / 4to.
mensaje).
“Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos… No los llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos…” (Jn 15)
“El que encuentra un amigo, encuentra un tesoro…”

Que lindo!
ResponderEliminarA ver si ahora si, probando!
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