Hay un
privilegio grande en tener como formadora a Aquella que formó al mismo Dios hecho Hombre, estoy hablando de la Santísima Virgen.
Ella fue quien educo humanamente a Nuestro Señor Jesucristo en todos los
aspectos de su vida… Imagínense a la Virgen, Madre, ensenándole a Jesús Niño
sus primeras oraciones. ¡Un episodio celestial! ¡Qué Misterio tan grande!
Durante
toda la historia de nuestra fe cristiana, en nuestra Iglesia, se ha vivido este
misterio de María formadora. Hombres y mujeres que han alcanzado la santidad por
la consagración de sus vidas y confianza en que María Santísima los forme a
imagen de su Hijo; muchos de ellos son conocidos pero les aseguro que son más
los que no conocemos. Todos han
entregado sus vidas a la Santa Madre de Dios, para que Ella haga lo mismo que
hizo con su Amado Hijo Jesús, los forme en el amor y entrega total a Dios
Trino. ¡¿Quien mejor que Ella, que es Hija predilecta de Dios Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu
Santo, y que fue la formadora de los primeros cristianos?!
En su visita a Sabana Grande en Puerto Rico
en el año 1953, la Santísima Virgen en la advocación a la Virgen del Rosario
(conocida como la Virgen del Rosario del Pozo) se presentó con el papel de una formadora. Primero, todo su accionar fue así;
durante los 33 días de su aparición, Ella se comportaba con los niños videntes
(Juan Ángel, Ramonita e Isidra) como una maestra. Ellos dan
testimonio de que la Virgen entraba en su salón de clases, los niños la veían y la
anunciaban. La maestra, entonces, sentía
su presencia y en deferencia se levantaba de su silla que luego era ocupada por
la Santísima Virgen. Desde el escritorio de la maestra, la Virgen enseñaba a
los niños videntes desempeñándose como maestra y formadora perfecta del
conocimiento que en virtud de su encomienda vino a impartirles. ¡Esto es
sublime e increíble, pero cierto!
La Virgen del Rosario del Pozo les
enseñó de lo concreto a lo abstracto.
Por medio de símbolos imágenes y visiones, logró que su enseñanza
quedara comprendida y grabada en la memoria
de aquellos tres niños y muy especialmente en Juan Ángel Collado, a
quien le daría mayor responsabilidad en la difusión del propósito y
cumplimiento de su visita. Y esto último, es sumamente importante
pues, Ella vino a formar hombres y mujeres que sean parte de una nueva generación,
Nueva Estirpe le llama, que sean cristianos verdaderos al servicio de Dios y
que esparciendo el Evangelio, restituyan la humanidad.
Dios
habla, y habla continuamente a la Humanidad. Sabemos desde el comienzo lo hizo
por la naturaleza, Su creación, luego a través de los profetas y después en su
plena manifestación: el Verbo hecho carne, su Hijo Jesús. Pero, a pesar de revelarnos
su amor y plan de salvación, los seres humanos seguimos caminando de espaldas a
Él. Es por eso, que la Madre de toda la humanidad viene, por designios de Dios,
a nuestro auxilio para indicarnos los tiempos difíciles y confusos que estamos
viviendo.
En los
mensajes dejados en Puerto Rico, la Virgen del Pozo, como excelente formadora,
nos indica los tiempos confusos y difíciles que estamos viviendo, nos señala
los signos de estos tiempos y nos enseña cómo es que podemos ser verdaderos
cristianos caminando hacia la plenitud de Dios, y sobre todo nos da la pauta
para ser parte de la Nueva Estirpe que Ella vino a formar.
Les invito
a que puedan tener en sus vidas, la experiencia de tenerla a Ella como
formadora personal. En estos días le dirían “couching”. ¡Ella seria eso! Pero
no para simplemente motivarnos, sino para llevarnos a la santidad.







