viernes, 21 de octubre de 2011

LOS DOS HEMISFERIOS EN MI CEREBRO

Siguiendo con la física cuántica, del otro día…
¿Qué todos tenemos el cerebro divido en dos? Eso lo sabemos, aunque para ser sincera me parece que algunos lo tienen dividido en pedacitos, porque de verdad no piensan antes de actuar. Pero si, son dos hemisferios (mitades, mundos o como queramos llamarles). En ese orden de ideas, a mi hemisferio derecho se le ocurre la idea de escribir sobre esto, mientras el izquierdo, me va diciendo: “¿que sabes tú de eso? ¿Te vas a meter en camisa de once varas? ¿Te crees científica o qué?”; y el derecho le contesta: “¡Hay que atreverse!, el que no se arriesga ni gana ni pierde. Además es una buena idea, solo hay que enlazarla de manera creativa con la fe. Es más hemisferio izquierdo de Lily, ¡Encárgate de eso!”… Y así se pusieron de acuerdo y aquí estoy, escribiendo sobre los dos hemisferios de nuestro cerebro, el poder del pensamiento y la física cuántica. ¡Qué locura y que atrevimiento!

Pues bien, el cerebro humano tiene dos hemisferios que están unidos por el cuerpo calloso que, aunque se hallan relacionados con áreas de diversas actividades, funcionan de modo muy diferente pero complementariamente. Es como si cada hemisferio percibe una realidad distinta donde desarrolla su propia personalidad; como si nosotros tuviéramos dos mentes conectadas por un cable de fibra nerviosa que une ambos hemisferios. Sin embargo, para poder realizar cualquier tarea necesitamos a los dos y para esto, hay que buscar un equilibrio.
Algo breve sobre los dos hemisferios del cerebro. El hemisferio izquierdo, analiza la información paso por paso, es calculador; todo lo hace de forma lógica y lineal. Cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos, piensa en palabras y números (capacidad para las matemáticas, leer y escribir). Este hemisferio absorbe los detalles, los hechos y reglas. Ahora bien, el hemisferio derecho, en lugar de analizar la información, la sintetiza. Es más bien perceptivo, con él entendemos las metáforas, soñamos, creamos nuevas combinaciones de ideas. Gracias al hemisferio derecho vemos las cosas en el espacio, recreamos las imágenes, símbolos y sentimientos, puesto que posee la capacidad imaginativa, fantástica, espacial y perceptiva. Tenemos dos sistemas cognitivos y habilidades manuales, ¿Qué hacemos con eso? ¿Descubrir quienes somos?

Reflexionando en la maravilla de lo que somos, como creación de Dios, veo más de 50 billones de moléculas que forman nuestro cuerpo y que vibran haciéndonos entender que somos creación de Dios, parte de un PLAN DIVINO, creaturas destinadas a hacer el bien y cumplir con una misión. Me doy cuenta una vez más, que tenemos el poder de elegir a cada momento quien quiero ser y como estar en el mundo. Se trata de crear conciencia de que nuestro hemisferio derecho se de cuenta de quienes somos en el plano donde Dios y los demás interactúan o por el contrario podemos dejar que el hemisferio izquierdo tome control de nosotros (pensamientos y sentimientos) y nos convierta en seres egoístas, aislados y sin apertura a los cambios. En la toma de nuestras decisiones interviene un don maravilloso que tenemos: el Libre Albedrío. Hacer buen uso de Libre Albedrío es tener control de nuestros pensamientos y emociones, logrando un equilibrio,  en orden a cumplir la Voluntad de Dios… allí encontraremos una gran paz interior.

De todas maneras se trata de buscar un equilibrio, entender que si se puede. San Pablo decía: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil 4,13). ¿Qué es eso todo? ¿En qué me fortalece Jesús? En el caso que nos ocupa, en el control y dominio de los pensamientos que surgen en ambos hemisferios del cerebro. Lo podremos lograr poniendo nuestra mirada en Jesús, Nuestro Señor, El puede nos dar la gracia para fortalecer nuestra voluntad y tomar las decisiones precisas para alejar los malos pensamientos, y en otros casos, nos ayuda haciendo surgir los que edifican el ser haciendo de nosotros mejores personas. Es decir que “Si podemos”, es uno de los paradigmas de la física cuántica (cuando creemos que podemos, en realidad, podemos), que no se aleja de aquellas palabras de Jesús a sus discípulos, y en ellos a nosotros: “…el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún” (Jn 14, 12).
Organicemos los pensamientos para que en nuestra vida, por la templanza y el dominio propio, unida a la GRACIA podamos reproducir la imagen de Dios (proyectando las cualidades de Cristo y las virtudes de la Santísima Virgen), de modo que seamos fieles testimonios de su obrar. Sera así cuando nuestras obras correspondan a nuestros pensamientos.
Jesucristo vino para que tuviéramos “vida y una vida en abundancia” (Jn 10,10), nada de mediocridad. ¡Así que a trabajar!

1 comentario:

  1. Graciela Caracciolo21 de octubre de 2011 22:27

    ¡Lily, que buen articulo, dos hemisferios, dos realidades conectadas para ayudarnos a entender a Dios!.

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