Siguiendo con la física cuántica, del otro día…
¿Qué todos tenemos el cerebro divido en dos? Eso lo sabemos, aunque para ser
sincera me parece que algunos lo tienen dividido en pedacitos, porque de verdad
no piensan antes de actuar. Pero si, son dos hemisferios (mitades, mundos o como
queramos llamarles). En ese orden de ideas, a mi hemisferio derecho se le ocurre
la idea de escribir sobre esto, mientras el izquierdo, me va diciendo: “¿que
sabes tú de eso? ¿Te vas a meter en camisa de once varas? ¿Te crees científica
o qué?”; y el derecho le contesta: “¡Hay que atreverse!, el que no se arriesga
ni gana ni pierde. Además es una buena idea, solo hay que enlazarla de manera
creativa con la fe. Es más hemisferio izquierdo de Lily, ¡Encárgate de eso!”…
Y así se pusieron de acuerdo y aquí estoy, escribiendo sobre los dos
hemisferios de nuestro cerebro, el poder del pensamiento y la física cuántica.
¡Qué locura y que atrevimiento!
Pues bien, el cerebro humano tiene dos
hemisferios que están unidos por el cuerpo calloso que, aunque se hallan
relacionados con áreas de diversas actividades, funcionan de modo muy diferente
pero complementariamente. Es como si cada hemisferio percibe una realidad
distinta donde desarrolla su propia personalidad; como si nosotros tuviéramos
dos mentes conectadas por un cable de fibra nerviosa que une ambos hemisferios.
Sin embargo, para poder realizar cualquier tarea necesitamos a los dos y para
esto, hay que buscar un equilibrio.
Algo breve sobre los dos hemisferios del cerebro.
El hemisferio izquierdo, analiza la información paso por paso, es calculador;
todo lo hace de forma lógica y lineal. Cuenta, mide el tiempo, planea
procedimientos, piensa en palabras y números (capacidad para las matemáticas,
leer y escribir). Este hemisferio absorbe los detalles, los hechos y reglas.
Ahora bien, el hemisferio derecho, en lugar de analizar la información, la
sintetiza. Es más bien perceptivo, con él entendemos las metáforas, soñamos,
creamos nuevas combinaciones de ideas. Gracias al hemisferio derecho vemos las
cosas en el espacio, recreamos las imágenes, símbolos y sentimientos, puesto
que posee la capacidad imaginativa, fantástica, espacial y perceptiva. Tenemos
dos sistemas cognitivos y habilidades manuales, ¿Qué hacemos con eso? ¿Descubrir
quienes somos?
Reflexionando en la maravilla de lo que somos,
como creación de Dios, veo más de 50 billones de moléculas que forman nuestro
cuerpo y que vibran haciéndonos entender que somos creación de Dios, parte de
un PLAN DIVINO, creaturas destinadas a hacer el bien y cumplir con una misión. Me
doy cuenta una vez más, que tenemos el poder de elegir a cada momento quien
quiero ser y como estar en el mundo. Se trata de crear conciencia de que nuestro
hemisferio derecho se de cuenta de quienes somos en el plano donde Dios y los
demás interactúan o por el contrario podemos dejar que el hemisferio izquierdo
tome control de nosotros (pensamientos y sentimientos) y nos convierta en seres
egoístas, aislados y sin apertura a los cambios. En la toma de nuestras
decisiones interviene un don maravilloso que tenemos: el Libre Albedrío. Hacer
buen uso de Libre Albedrío es tener control de nuestros pensamientos y
emociones, logrando un equilibrio, en
orden a cumplir la Voluntad de Dios… allí encontraremos una gran paz interior.
De todas maneras se trata de buscar un
equilibrio, entender que si se puede. San Pablo decía: “Todo lo puedo en Cristo
que me fortalece” (Fil 4,13). ¿Qué es eso todo? ¿En qué me fortalece Jesús? En
el caso que nos ocupa, en el control y dominio de los pensamientos que surgen en
ambos hemisferios del cerebro. Lo podremos lograr poniendo nuestra mirada en
Jesús, Nuestro Señor, El puede nos dar la gracia para fortalecer nuestra
voluntad y tomar las decisiones precisas para alejar los malos pensamientos, y
en otros casos, nos ayuda haciendo surgir los que edifican el ser haciendo de nosotros mejores
personas. Es decir que “Si podemos”, es uno de los paradigmas de la física
cuántica (cuando creemos que podemos, en realidad, podemos), que no se aleja de
aquellas palabras de Jesús a sus discípulos, y en ellos a nosotros: “…el que crea en mí, hará él también las
obras que yo hago, y hará
mayores aún” (Jn 14, 12).
Organicemos
los pensamientos para que en nuestra vida, por la templanza y el dominio
propio, unida a la GRACIA podamos reproducir la imagen de Dios (proyectando las cualidades de Cristo
y las virtudes de la Santísima Virgen), de modo que
seamos fieles testimonios de su obrar. Sera así cuando nuestras obras correspondan
a nuestros pensamientos.
Jesucristo
vino para que tuviéramos “vida y una vida en abundancia” (Jn 10,10), nada de
mediocridad. ¡Así que a trabajar!


¡Lily, que buen articulo, dos hemisferios, dos realidades conectadas para ayudarnos a entender a Dios!.
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