domingo, 28 de noviembre de 2010

COMENZAMOS LA ESPERA

Continuamente esperamos que nos sucedan muchas cosas, a nivel material, emocional y espiritual. De ahí la virtud de la ESPERANZA. ¿Qué sería del ser humano si no tuviera esperanza? La consecuencia de su ausencia lo vemos en claramente, pues la humanidad se sumerge cada vez más en grandes crisis morales, sociales y espirituales; los índices de suicidios aumentan y la depresión es el pan nuestro de cada día. La gente ha perdido la esperanza. Adviento se trata eso, de recobrar la esperanza… Pues Jesús, que nace en el Pesebre de Belén, es un Dios de Esperanza.

Sabiamente, la Iglesia nos presenta este tiempo de Adviento, un tiempo que antecede al tiempo de Navidad… Aunque veamos que los comercios, las casas, las avenidas de nuestros países estén llenen de adornos alegóricos a la Navidad, litúrgicamente Navidad comienza con esa Noche Nueva, donde nace el Dios Encarnado.

Decimos que Adviento es un tiempo de Espera porque guardamos la manifestación de un gran acontecimiento: el nacimiento de Nuestro Salvador. Tiempo de espera gozosa y expectante ya que lo que esperamos es la llegada de nuestra Salvación. Definitivamente es un tiempo importante y solemne, es tiempo favorable; podríamos decir que es el tiempo en que estuvieron esperando y ansiando los patriarcas y profetas, quienes tanto suspiraron esperando ver realidad las promesas cumplidas de la llegada del Mesías.

Por esta razón, la persona de Simeón es notoria pues vio lleno de alegría, lo que la Iglesia celebra solemnemente y que también nosotros debemos vivir en todo momento con fervor, alabando y dando gracias al Padre Eterno por la misericordia que en este misterio nos ha manifestado. Exclamó Simeón al tener ante sus ojos al Salvador tan esperado: "Ahora Señor según tu promesa puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu salvación, la que has preparado ante todos los pueblos. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel" (Luc 2, 29).

En este tiempo, María Santísima se nos presenta como la Madre de la Espera, caminemos pues este Adviento tomados de su mano, dejando que su vida nos ilumine y que Ella nos enseñe como debemos esperar al Salvador, para que nazca en nuestro corazón y nos transforme.

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.

Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre" (Mt 24,37-44).

jueves, 25 de noviembre de 2010

AGRADECER

 La oración de acción de gracias (Catecismo de la Iglesia Católica)
2637 La acción de gracias caracteriza la oración de la Iglesia que, al celebrar la Eucaristía, manifiesta y se convierte más en lo que ella es. En efecto, en la obra de salvación, Cristo libera a la creación del pecado y de la muerte para consagrarla de nuevo y devolverla al Padre, para su gloria. La acción de gracias de los miembros del Cuerpo participa de la de su Cabeza.

2638 Al igual que en la oración de petición, todo acontecimiento y toda necesidad pueden convertirse en ofrenda de acción de gracias. Las cartas de San Pablo comienzan y terminan frecuentemente con una acción de gracias, y el Señor Jesús siempre está presente en ella. "En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros" (1 Ts 5, 18). "Sed perseverantes en la oración, velando en ella con acción de gracias" (Col 4, 2).

Oración de acción de gracias
Oh Jesús, Dios eterno, te doy gracias por tus innumerables gracias y bendiciones. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a ti, oh Dios. Que cada gota de mi sangre circule para ti, Señor. Mi alma es todo un himno de adoración a tu misericordia. Te amo, Dios, por ti mismo (Santa Faustina Kowalska, 1794).

 

"Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo".
(Efe 5,20)

martes, 23 de noviembre de 2010

EN PLENA ADOLECENCIA


Me encanta verla, es sencillamente una adolecente, con sus locuras y sus de repentes; la he visto llegar del cole como si cargara una mochila de preocupaciones (por el cansancio del día, claro) y rato después puedo escuchar su risa mientras chatea haciendo travesuras. Es Gabriela María, la mayor de mis sobrinos; y hoy es su cumpleaños… ¡Cumple 15 años! Parece que fue ayer que la cargaba, y es cuando la veo que me doy cuenta que los años van pasando.

Gaby, como la llamamos, es sumamente sana; no es de esas chicas que lamentablemente andan por ahí haciendo locuras; las locuras que hace, las inventa desde pequeña con su hermana Nathalie, que es otro episodio maravilloso. Sin embargo cuando las veo, llega a mi mente tantos adolecentes que no son felices porque los han contaminado. Por ellos, al contemplar a mi hermosa y querida Gabriela, elevo una oración.

Porque la Santísima Virgen siempre la ha cobijado bajo su manto, hoy en sus quince años, Gabriela renovara la consagración de su vida a la Virgen del Pozo, como lo hiciera el día de su Primera Comunión; esto con la certeza de que es lo más hermoso y seguro que le puede pasar en su vida.

Todos los que te conocemos sentimos un santo orgullo por ti, mi querida Gabriela, conserva tu virtud y tus valores, tus sueños y tus alegrías, tu pureza y ese sentido común tan agudo que a tus pocos años has desarrollado. Muchas bendiciones para ti, y para tus padres que con tanta sabiduría, y el amor de Dios, te han sabido educar.

ORACION DE GRABRIELA PARA SUS QUINCE AÑOS
Purísima del Pozo, en este día en que cumplo mis 15 años te doy gracias por haberme guiado por el camino que conduce al Padre. Ahora que comienza mi juventud te suplico que me tomes de tu mano para que nunca me aparte de ese camino ni de todas las enseñanzas que hasta hoy he recibido.

Como joven, te presento mis inquietudes, mis proyectos, mis ilusiones y te pido que estés siempre conmigo y ayudes a alcanzar mis metas personales y tener éxito en todas mis empresas futuras.

Reina de la juventud, ayúdame a vivir en tus virtudes, especialmente en la pureza, y a lograr que en mi peregrinar por esta vida sea ejemplo para que otros jóvenes se acerquen a ti y reciban tu gracia y bendición. Amén.

lunes, 22 de noviembre de 2010

A LA MEMORIA DE DON FREDDY


Este fin de semana mi país enluto por la partida de un hombre maravillosamente creativo, generoso, veraz, trabajador, alegre, consiliador, humanitario… un hombre que dejó huellas no solo en la cultura y arte dominicano, sino en miles de niños que por su acción filantrópica hoy tienen vida; este es Don Freddy Beras Goico. Muchos de los que leen estas líneas no lo conocieron, pero hay más de diez millones de dominicanos que saben de quien hablo. Don Freddy, hace cuatro años luchaba contra el cáncer, tiempo que se convirtió en un regalo de Dios para que se encontrara con Su Amor, pues en medio de su sufrimiento bebió de la Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo. En el proceso de su conversión, dedicó un dia de la semana para que en su programa diario de televisión se hablara de Dios y de su mensaje de salvación. 

En su sepelio se leyó una oración que hacía 25 años Don Freddy había escrito, es tan conmovedora es que quiero compartir con ustedes algunos fragmentos.

ORACION DE UN HOMBRE COMUN
Tan solo me preocupa
que cuando me despida de mis días
para siempre alguna huella quede.

Que me puedas nombrar sin poner caras feas
que si hay alguna mueca sea solo de tristeza,
y si hay alguna sonrisa sea de satisfacción.

Que esa huella la pises con sencillez y orgullo los que tengan mi sangre o el que por mi lloró...


Tan solo me preocupa, si me sorprende el viaje
no lamentar de nada cuando no pueda hablar
que mis labios se cierren cuando les dé la gana
y en mi conciencia no haya nada que lamentar.

Por eso mejor pienso que voy muriendo a diario,vivo creyendo siempre que este es mi día final...

Como el sol en la tarde, como la lluvia clara, como el carro que pasa, o la hoja que se cae, como las mariposas o el perro de la calle, o el niño o el mendigo que vienen siendo igual...

Quiero morirme a diario cual todas esas cosas y por eso a diario vivo cual fuera el final.


Y vivo siendo huella y faro, y niño y lluvia, y brisa y mariposa y mendigo, agua y sal y sol, y noche y bruma y grito y llanto y cuna y quiero ser de todas las que sirva a los demás.
Hazme vivir a diario Señor, pero sabiendo que pueda ser la última vez que estoy viviendo y el ultimo viento que voy a respirar...



Y a ti... ¿Qué te preocupa...?
Para que guardas tanto, si lo puedes usar
devolviendo esperanzas a madres abatidas
o tierras al campesino
o al obrero oprimido justicia y bienestar...

Haz correr la sonrisa
no te la quedes sola, déjala caminar
que se te afloje el alma frente al alma
que aprieta...
¿Para que guardas tanto si nada llevaras...?

Que solo te preocupe que el día que te vayas
lo hagas con la sonrisa que supiste ganar,
que tu único equipaje sea solo tu conciencia
y ojala no te pese y te puedas marchar...


...IN MEMORIAM...IN MEMORIAM...


jueves, 18 de noviembre de 2010

PENSAMIENTOS DE BENEDICTO XVI

“No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario. Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él. La tarea del pastor, del pescador de hombres, puede parecer a veces gravosa. Pero es gozosa y grande, porque en definitiva es un servicio a la alegría, a la alegría de Dios que quiere hacer su entrada en el mundo".


"La fe en Dios abre el hombre a un horizonte de una esperanza que no defrauda; indica un sólido fundamento sobre el cual apoyar, sin miedos, la propia vida; pide el abandono, lleno de confianza, en las manos del Amor que sostiene al mundo." (Fátima, 13/5/2010)

"Una relación de profunda confianza, de auténtica amistad con Jesús puede dar a un joven lo que necesita para afrontar bien la vida: serenidad y luz interior, capacidad para pensar de manera positiva, gran ánimo hacia los demás, disponibilidad para pagar personalmente por el bien, la justicia y la verdad". (Ángelus, 5/9/2010) 

"La fe y la oración no resuelven los problemas, pero permiten afrontarlos con una luz y una fuerza nueva, de una forma digna del hombre, y también de forma más serena y eficaz. Si miramos a la historia de la Iglesia veremos que es rica en figuras de santos y beatos que, precisamente partiendo de un diálogo intenso y constante con Dios, iluminados por la fe, supieron encontrar soluciones creativas, siempre nuevas, para responder a las necesidades humanas concretas en todos los siglos: la salud, la instrucción, el trabajo, etc. Su arrojo estaba animado por el Espíritu Santo y por un amor fuerte y generoso por los hermanos, especialmente por los más débiles y desfavorecidos. ¡Queridos jóvenes! ¡Dejaos conquistar totalmente por Cristo! ¡Poneos también vosotros, con decisión, sobre el camino de la santidad, es decir, de estar en contacto, en conformidad con Dios – camino que está abierto a todos – porque esto os hará ser también más creativos en buscar soluciones a los problemas que encontráis, y en buscarlos juntos!" (Sulmona 5/7/2010)

martes, 16 de noviembre de 2010

¿HAY ALGO DE BONDA QUE PODAMOS HACER?

Muchas veces suceden a nuestro alrededor situaciones que revelan la cruel realidad del hombre de este tiempo. La indiferencia, la crisis de fe, el deterioro social, moral y espiritual señalado por la Virgen del Rosario del Pozo en sus mensajes eso el pan nuestro de cada día, eso, en todas las clases sociales. Por ejemplo, hay una carencia de bondad. ¡Cuánto le cuesta a la gente vivir la bondad! A veces me pregunto si realmente conocen esta virtud, o valor.

La bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con ánimo equilibrado. La persona que es bondadosa sabe dar y darse a sí misma, no tiene miedo de verse defraudada, y siempre transmite aliento y entusiasmo a los que están a su alrededor.

Es importante salir de cierta confusión en torno a la bondad, pues se tiende a ver como si la persona que es bondadosa es débil, porque simple y sencillamente TODOS se quieren aprovechar del “bueno”. Sin embargo, nada que ver, pues quien lleva la bondad como estandarte desarrolla una gran fortaleza interior, fruto del control que lleva de su carácter, sus pasiones y sus arranques. Me recuerda esto el ejemplo de San Francisco de Sales, a quien llaman el santo de la amabilidad; nadie sabía los grandes esfuerzos que hacia él para controlar su carácter, fue tanto que cuando murió y cuando le hicieron una autopsia, los médicos encontraron su hígado se había convertido en piedrecitas, esto por el esfuerzo que hacía de controlar sus emociones, se reflejo en físico. ¡Ser bondadoso es cosa de valientes no de bobos!

Para ir dando conceptos claros, les digo que la bondad desarrolla en cada persona la disposición para agradar y complacer en justa medida a todas las personas y en todo momento. OJO, que no se trata de ser monedita de plata para todo el mundo, sino de que por amor a Dios y los demás vivamos la virtud de la caridad, pues la bondad es su hija.
Aquí les dejo unos ejercicios sumamente prácticos para vivir este valor:
  • Sonreír siempre
  • Evitar ser pesimistas: ver lo bueno y positivo de las personas y circunstancias.
  • Tratar a los demás como quisiéramos que nos trataran: con amabilidad, educación y respeto.
  • Corresponder a la confianza y buena fe que se deposita en nosotros.
  • Ante la necesidad de llamar fuertemente la atención (a los hijos, un subalterno, etc.), hacer a un lado el disgusto, la molestia y el deseo de hacer sentir mal al interesado: buscar con nuestra actitud su mejora y aprendizaje.
  • Visitar a nuestros amigos: especialmente a los que están enfermos, los que sufren un fracaso económico o aquellos que se ven afectados en sus relaciones familiares.
  • Procurar dar ayuda a los menesterosos, sea con trabajo o económicamente.
  • Servir desinteresadamente.

Saquemos la indiferencia y la dureza de corazón de nuestras vidas. ¡Fuera el egoísmo! Que no nos importe si nos llaman bobos, recordemos que cada una de nuestras acciones se perpetuán en la eternidad, es decir que el bien y la bondad que hacemos tendrá su recompensa, pues nos ayudara a edificar nuestra morada en los Cielos.

jueves, 11 de noviembre de 2010

CON ESPIRITU CARIBEÑO


Ayer conversaba con una amiga chilena, Anita, fue su cumpleaños y gracias a la Santísima Virgen la encontré en Messenger. Chateando con ella me decía algo de que “podía compartir conmigo mi espíritu caribeño”; lo decía porque le parecía que en los países caribeños la gente somos muy alegres… me reí muchísimo, porque es VERDAD. ¿Será la mezcla de culturas que se originó en los tiempos de la colonización y muchas otras cosas que encontramos en nuestra historia y por nuestra ubicacion geograficfica? Por supuesto que sí...Aquellos países que estamos en el medio del candente sol y rodeados por el mar Caribe y el Océano Atlántico tenemos peculiaridades en nuestra forma de ver la vida y relacionarnos por los demás. Los del Caribe somos así.

Un gran poeta dominicano, Pedro Mir, decía en uno de sus hermosos poemas: “Hay un país en el mundo ubicado en el mismo trayecto del sol...”. El sol, testigo de nuestra historia ilumina nuestros días y por eso su calor nos alienta a vivir cada día; eso nos hace ser alegre vivarachos, extrovertidos. Por ejemplo, en mi país, Republica Dominicana, hasta las penas las bailamos, lo digo no solo por el merengue que es nuestro ritmo musical estrella, sino por la bachata, otro ritmo que durante años estuvo medio reservado para ciertas situaciones y en los últimos años se está dando a conocer al mundo. La bachata era la música de “amargue”, es decir, la música que en los barres se escuchaba cuando los hombres estaban amargados o despechados por culpa de un desamor. Por eso le decía a Anita que “hasta las penas las bailábamos”; a cualquier desgracia o pesar le ponemos música y a bailar. Sin duda somos alegres.

Sin embargo debemos entender que la verdadera alegría es fruto del Espíritu Santo, por lo que es una característica fundamental de la vida cristiana. San Pablo siempre decía: “¡Estad siempre alegres!”.

Para muchos resulta difícil conseguir la alegría en medio del sufrimiento, la agonía y agobios que vive la humanidad actualmente; la alegría que se dice tener es tan superficial que es efímera, pasa rápido porque está basada en el sentimentalismo y en las riquezas materiales. Por eso, la Virgen del Pozo en su sexto mensaje advierte: “…La humanidad se sumerge en el mundo del placer, en el materialismo, en los vicios, en las comodidades y los seres humanos se adormecen y no visualizan ni sienten la vida espiritual. Hasta los que dicen ser fieles seguidores de mi Hijo Jesús se han llenado de indiferencia y han perdido la fe. El humanismo y el sentimentalismo mundano han reemplazado el amor a la vida sobrenatural y espiritual”. …. Por esta razón, hay en el ser humano una negación tan fuerte al sufrimiento, desgraciadamente es un pensamiento que se ha metido en la cabeza de muchos, inclusive en nuestra Iglesia ¿O no han escuchado decir “Dios no quiere que sufras”? Porque esta servidora si lo ha escuchado, y muchas veces. Esto es un sentimentalismo contrario a las enseñanzas de Cristo, de nuestra Santa Iglesia y a TODO lo que nos enseñan la vida de los Santos católicos.

La Virgen del Pozo, en su cuarto mensaje, nos hace una llamado “vivir complacidos en una vida de alegrías sin fin, proporcionada por la gracia pese a la cruz y el sufrimiento”; pero también invita a “…la alegría de participar intensa e íntimamente de la Sagrada Eucaristía”. Esta alegría cristiana es fruto del encuentro con Dios y de reconocer el valor de la cruz. Cuando se encuentra el alma con Dios, clama como Santa Teresa: “Solo Dios basta”, y es que Nuestra alegría debe estar enraizada en las promesas divinas, y Dios nunca falla. Debemos entonces buscar la Gracia Santificante, estar en ella, permanecer y crecer en ella a través de la oración, la participación de los sacramentos, sacrificios y penitencia, pero sobre todo la aceptación del sufrimiento como nuestro gran regalo para llegar al Cielo, fue eso lo que Cristo nos enseñó.

Nuestro Papa Benedicto XVI, en la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, en el año 2005, ha dicho: “El encuentro con Jesucristo os permitirá gustar interiormente la alegría de su presencia viva y vivificante, para testimoniarla después en vuestro entorno”. Y así tiene que ser, seamos caribeños o no, debemos ser apóstoles alegres, que donde quieran que vayan irradien la verdadera alegría, esa que es fruto de tener a Cristo en el corazón y saber que tenemos la esperanza de la Vida Eterna donde “Dios nos proveerá todo sin sufrimientos”.(6to. Mensaje, Virgen del Pozo).

Hoy le doy gracias Dios porque, por mi naturaleza caribeña, bailo y canto mis penas; pero, por Gracia bailo y canto en el Señor, mi alegría tiene un sentido y una esperanza: la Vida Eterna en Su Presencia, al lado de María Santísima y todo el Sequito Divino.


BAILANDO LAS PENAS Y LAS ALEGRIAS
Con espíritu caribeño a mi querida amiga chilena Anita…



“Lo que se espera, con paciencia se logra”

miércoles, 10 de noviembre de 2010

“CONÓCETE, ACÉPTATE Y SUPÉRATE”


“Conócete, acéptate y supérate”, decía el gran San Agustín. Esta frase, aunque corta, es sumamente profunda y trae en sí misma la clave para la superación de nuestro ser, y así alcanzar esa vocación que como cristianos tenemos todos: la santidad.

Cuando emprendemos un camino de seguimiento a Jesucristo, nos encontramos que El nos invita a la búsqueda de la santidad, y ojo, que aunque es un camino largo y difícil, es una gran aventura espiritual. En esa edificación de nuestro ser nos encontramos con obstáculos y barreras; muchas de ellas vienen del mundo (la cultura de muerte que nos rodea cuya filosofía de vida es anti-cristiana), pero la mayoría son interna, proceden de nosotros mismos.

Estos obstáculos, barreras o impedimentos internos los arrastramos y nos arrastran al sótano de la desgracia humana, nuestro “yo” caído. Entonces es que conocemos lo que se llama “DEFECTO DOMINANTE”. Entendemos por “defecto” a la inclinación o afición a un determinado acto pecaminoso producida por la repetición frecuente del mismo. Todos nacemos con predisposiciones a ciertos actos buenos y a otros malos, es por lo que debemos desde el principio de nuestras vidas oponernos a las inclinaciones de malas acciones, sino lo hacemos estas van repitiéndose constantemente y tomando fuerzas hasta convertirse en verdaderos defectos.

¿Y ahora? ¿Cómo hacemos? Sencillamente trabajar por erradicar esos defectos. Nunca debemos desanimarnos, todo lo contrario, decir como San Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, y comenzar el proceso de trabajar con nuestros defectos a corto, mediano y largo plazo, tal cual lo hicieron nuestros hermanos que alcanzaron la santidad. En este orden de ideas, San Agustín nos presenta una formula muy sencilla para vencer estos defectos dominantes; decía: “Conócete, acéptate y supérate”.

CONOCERSE
Se trata de conocernos en lo más íntimo de nuestro ser. Y esto lo lograremos revisándonos día tras día, sin afán de aparentar nada, siendo muy sinceros con nosotros mismos y llegando a la realidad de nuestra vida: yo soy un soberbio o soberbia del tamaño del mundo.

ACEPTARSE
Debemos aceptar la realidad de nuestros defectos si queremos seguir adelante. Fijémonos bien que San Agustín dice aceptar. Él no dice debemos resignarnos. Hay una diferencia grande entre aceptar y resignarse. Resignarse es reconocerse como soy y creer que ya no se puede cambiar.

SUPERARSE
Una vez que hemos aceptado lo que somos y que queremos cambiarlo para ser mejores, entonces viene la superación, que radica en el trabajo constante y continuo para desterrar de nuestras vidas el efecto dominante y alcanzar la santidad.

Es importante, no basta conocer nuestro defecto dominante, es necesario describirlo, así como hacemos con una persona: alto o bajo, gordo o flaco, pelo negro o rubio, etc.; es necesario conocer las manifestaciones de ese defecto y poner los medios para combatirlos. Por ejemplo no basta con decir: “Mi defecto dominante es la soberbia porque soy muy iracundo y me enojo muy seguido”. Si lo vemos de esa forma, no vamos a ir muy lejos; debemos escribir con toda precisión esa manifestación de soberbia: “Mi defecto dominante es la soberbia porque cada vez que alguien me contradice me pongo furioso y arrojo por el suelo todo lo que encuentro”.

Debemos ir a lo esencial y no perdernos en generalidades. Mientras más preciso seamos en bajar al detalle las manifestaciones del defecto dominante, tendremos más armas para combatirlo. Sin miedo debemos lanzarnos e iniciar este proceso positivo y transformador que nos llevará a alcanzar la santidad. Por último tengamos en cuenta:
  • San Ignacio y otros santos aconsejan que se anoten las veces que durante el día o durante la semana cae uno en el defecto dominante, para poder darse cuenta del adelanto o del posible retroceso. Se recomienda a que nos limitemos a escribir cuatro o cinco manifestaciones del defecto dominante que debemos trabajar, no más.
  • Por cada manifestación del defecto dominante debemos escribir un medio concreto para combatirlo. Este punto tenemos que ser muy sinceros y muy valientes. Porque hay que ir a la raíz del problema.
  • Los medios para erradicar el defecto dominante pueden ser medios sobrenaturales y medios prácticos. Medios sobrenaturales como la oración, para pedirle paciencia y pureza a Dios. Rezar un misterio del rosario todos los días para pedirle a la Virgen que nos dé el don de la paciencia. Comulgar uno o dos días entre semana para vencer la pereza. Y luego están los medios prácticos. Pero por favor, que seamos muy prácticos, por ejemplo: “No voy a comer entre comidas”.

De manera especial, y para terminar están las virtudes de la Santísima Virgen; Ella, como la Virgen del Rosario del Pozo, viene con una corona de siete estrellas que representan sus sietes virtudes: humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia, además nos hace un pedido de vivir en sus virtudes para alcanzar así la santidad. Con el ejercicio de vivir una virtud contraria al defecto dominante encontraremos un medio eficaz para vencerlo. Así que como mucho ánimo, trabajemos en este proceso maravilloso y transformador de conocernos, aceptarnos y superarnos para vencer nuestros defectos dominantes.

sábado, 6 de noviembre de 2010

LA SANGRE DEL AMOR



Fragmento del discurso pronunciado por San Alberto Hurtado durante el Desfile de antorchas del Congreso de los Sagrados Corazones, en 1944

… levantemos los ojos a ese símbolo de un amor que no perece, de un amor que no se burla de nosotros, de un amor que si prueba es por nuestro bien, de un amor que nos ofrece fuerzas en la desesperación, de un amor que nos incita a amarnos de verdad, y nos urge a hacer efectivo este amor con obras de justicia primero, pero de justicia superada y coronada por la caridad. En medio de tanta sangre que derrama el odio humano, la codicia de poseer, la pasión del honor, quiere nuestra Madre la Iglesia que miremos esa otra sangre, sangre divina derramada por el amor, por el ansia de darse, por la suprema ambición de hacernos felices. La sangre del odio lavada por la sangre del amor.

 En estos momentos hermanos, nuestra primera misión ha de ser que nos convenzamos a fondo que Dios nos ama. Hombres todos de la tierra, Pobres y Ricos, Dios nos ama; su amor no ha perecido, pues, somos sus hijos. Este grito simple pero mensaje de esperanza no ha de helarse jamás en nuestros labios: Dios nos ama; somos sus hijos... ¡Somos sus hijos! ¡Oh vosotros los 50.000.000 de hombres que vagáis ahora fuera de vuestra Patria, arrojados de vuestro hogar por el odio de la guerra, ¡Dios os ama! ¡Tened fe! ¡Dios os ama! ¡Jesús también quiso conocer vuestro dolor y tuvo que huir de su Patria y comer pan del destierro! Vosotros obreros los que estáis sumergidos en el fondo de las minas arrancando el carbón, a veces debajo del mar para ganar un trozo de pan, ¡Dios os ama! ¡Sois sus hijos! ¡El Hijo de Dios fue también obrero! Vosotros enfermos, que yacéis en lecho de dolor devorados por atroz enfermedad ¡sois hijos de Dios! Dios os ama, Jesús vuestro hermano comprende vuestro sufrimiento, el que tomó sobre sí el dolor del mundo. Vosotros mendigos, vosotros los que carecéis de todo, hasta de un techo que os cubra, los que vivís debajo de estos puentes o acurrucados en miserables chozas... ¡Dios os ama! ¡Sois hijos de Dios! Los pájaros tenían nido, las zorras una madriguera, pero Jesús vuestro hermano no tenía donde reclinar su cabeza. Vosotros los que valientemente defendéis los derechos de los oprimidos, los que pedís que se dé al trabajador un salario que concuerde con su dignidad de hombre, vosotros los que clamáis, a veces como Juan en el desierto, que haya más igualdad en el trabajo, más equidad en el reparto de las cargas y en el goce de los beneficios, que la palabra amor deje de ser una palabra vacía para cargarse de profundo sentido divino y humano, no ceséis, no temáis; no estáis haciendo obra revolucionaria, sino profundamente humana, más aún, divina, pues Dios ama a sus hijos y quiere verlos tratados como hijos y no como parias. Si padecéis persecución por la justicia, no os desalentéis, Él la padeció primero, Él murió por dar testimonio de la verdad y del amor, pero tened confianza, Él es el vencedor del mundo y vosotros venceréis si no os separáis de sus enseñanzas y de sus ejemplos.

Si Dios nos ama ¿Cómo no amarlo? y si lo amamos cumplamos su mandamiento grande, su mandamiento por excelencia: Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado; en esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros. La devoción a los Sagrados Corazones, no puede contentarse con saborear el amor de Dios, sino que ha de retribuirlo con un amor efectivo. Y la razón magnífica que eleva nuestro amor al prójimo a una altura nunca sospechada por sistema humano alguno, es que nuestro prójimo es Cristo. Que el respeto del prójimo tome el lugar de las suspicacias: que en cada hombre por más pobre que sea veamos la imagen de Cristo y lo tratemos con espíritu de justicia y de amor, dándole sobre todo la confianza de su persona que es lo que el hombre más aprecia, la estima debida al hermano más que la fría limosna; que el salario le sea entregado entero y cabal, tal que baste para una vida en verdad humana, como yo la quisiera para mí si tuviera que trabajar en su lugar; que el salario venga envuelto en el gesto de respeto y agradecimiento de quien comprende que jamás trabajo humano alguno puede ser suficientemente compensado con dinero y que en este sentido quedamos siempre deudores de los obreros que riegan con sus sudores nuestros campos y arrancan de la tierra los bienes que nos traen comodidad y bienestar.

La mirada que dirigiremos estos días al Corazón Sagrado de quien nos mandó amarnos como hermanos nos hará avergonzarnos si nos sorprendemos con demasiada comodidad y regalo mientras muchos de nuestros hermanos carecen de lo más indispensable: ¿qué hacéis por mis pequeñuelos?, oiremos de labios del Maestro. Al levantar nuestros ojos y encontrarnos con los de María nuestra Madre, nos mostrará Ella a tantos hijos suyos, predilectos de su corazón que sufren la ignorancia más total y absoluta; nos enseñará sus condiciones de vida en las cuales es imposible la práctica de la virtud, y nos dirá: hijos, si me amáis de veras como Madre haced cuanto podáis por estos mis hijos los que más sufren, por tanto los más amados de mi corazón.


jueves, 4 de noviembre de 2010

MINUTOS HEROICOS CARGADOS DE SENCILLEZ


La sencillez es una cualidad que me cautiva. Me encanta verla en los demás ¡Es maravillosa! Y sus efectos logran grandes victorias en uno mismo y en nuestras relaciones con los demás; de hecho la persona sencilla es un ejemplo que cautiva los corazones, clero de aquellos que son sensibles a ella.

La sencillez es un valor, cualidad o como quieras llamarla un tanto ausente en la sociedad. Aún no conocemos sus manifestaciones y las maravillosas consecuencias morales, humanas y espirituales que ella deja en quien la practica. Sencillez es todo lo contrario a doblez, complicaciones, angustias sin sentido, trucos. La sencillez es transparencia, limpieza interior, espontaneidad.

Hay muchísimas situaciones en que podemos ser sencillos. Son esos momentos, MINUTOS HEROICOS, en los que uno debe radicalmente ser sencillo. Por ejemplo, cuando:
- Utilizamos con medida la palabra, evitando acaparar las conversaciones para convertirnos en el centro de atención; del mismo modo usar un lenguaje es apropiado, sin recurrir a palabras altisonantes o de mal gusto.
- Usamos un lenguaje comprensible y adecuado a la ocasión, sin caer en el uso de palabras cultas o rimbombantes, para formar una imagen erudita y de vasto conocimiento, lo cual no siempre está de acuerdo a nuestra realidad.
- Evitamos hablar en todo momento de nuestros logros, aciertos y reconocimientos alcanzados.

Pero también esto es importante, y es que la manifestación más clara de la sencillez se encuentra en el aspecto exterior de la persona:
- Porque viste con decoro, sin llegar a ser estrafalario, de acuerdo a la ocasión y procurando usar aquellas prendas que están más de acuerdo a su persona, sin dejarse seducir por la exageración caprichosa de la moda, las joyas o los colores llamativos.
- Los modales distan mucho de ser artificiosos y estudiados especialmente para cada situación concreta, desde la forma de saludar, utilizar los cubiertos, leer la carta, ordenar un platillo o una bebida especial... La sencillez es cortesía, la altivez grosería.
- Siempre puede contarse con su apoyo, no tiene miedo a prestar un Servicio porque no existen actividades de “segunda categoría”, todo es importante y necesario.

Lo que uno es en su interior fluye al exterior.
La Sencillez se refleja también en lo exterior, sobre todo en la forma en la que se aprecian los bienes materiales, porque la sencillez nos hace:
- Adquirir, poseer y utilizar aquellos bienes que son necesarios.
- Nuestra forma de ser, de vestir debe ser acorde con nuestra circunstancia personal.

La persona sencilla no se exalta ni menosprecia, aprecia a las personas por lo que son, lo cual permite un diálogo amable y una amistad sincera. Todos sus bienes y posesiones están a disposición de los demás.

Pongamos en práctica estos ejercicios de para ser sencillos ¿Qué será difícil? Si, tendremos que tener la valentía de un héroe, y nuestro momento de lucha estará enmarcado en un Minuto Heroico, que por la gracia de Dios y nuestra fuerza de voluntad podremos salir victoriosos…no, mejor sencillos.





martes, 2 de noviembre de 2010

POR LAS ALMAS DEL PULGATORIO

"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora.
Una oración por su alma, la recibe Dios." (San Agustín)

DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA

1ª. Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma (1030).

2ª. La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. La Iglesia para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).

3ª. La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46).

4ª. La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma").

5ª. San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".
 
ORACIONES
Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

lunes, 1 de noviembre de 2010

OTRO DECALOGO: SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS


Diez ideas breves, sencillas y claves sobre el sentido y necesidad de la
Solemnidad de Todos los Santos
(Escrito por Jesús de las Heras Muela - Director de Ecclesia y Ecclesia Digital)

El 1 de noviembre es la solemnidad litúrgica de Todos los Santos, que prevalece sobre el domingo. Se trata de un popular y bien sentida fiesta cristiana, que al evocar a quienes nos han precedido en el camino de la fe y de la vida, gozan ya de la eterna bienaventuranza, son ya -por así decirlo- ciudadanos de pleno derecho del cielo, la patria común de toda la humanidad de todos los tiempos.

1.- El día de Todos los Santos cuenta un milenio de popular y sentida historia y tradición en la vida de la Iglesia. Fueron los monjes benedictinos de Cluny quienes expandieron esta festividad.

2.- En este día celebramos a todos aquellos cristianos que ya gozan de la visión de Dios, que ya están en el cielo, hayan sido o no declarados santos o beatos por la Iglesia. De ahí, su nombre: el día de Todos los Santos.

3.- Santo es aquel cristiano que, concluida su existencia terrena, está ya en la presencia de Dios, ha recibido –con palabras de San Pablo- “la corona de la gloria que no se marchita”.

4.- El santo, los santos son siempre reflejos de la gloria y de la santidad de Dios. Son modelos para la vida de los cristianos e intercesores de modo que a los santos se pide su ayuda y su intercesión. Son así dignos y merecedores de culto de veneración.

5.- El día de Todos los Santos incluye en su celebración y contenido a los santos populares y conocidos, extraordinarios cristianos a quienes la Iglesia dedica en especial un día al año.

6.- Pero el día de Todos los Santos es, sobre todo, el día de los santos anónimos, tantos de ellos miembros de nuestras familias, lugares y comunidades.

7.- El día de Todos los Santos es igualmente una oportunidad para recordar la llamada a la santidad presente en todos los cristianos desde el bautismo. Es ocasión para hacer realidad en nosotros la llamada del Señor a que seamos perfectos- santos- como Dios, nuestro Padre celestial, es perfecto, es santo.

Se trata de una llamada apremiante a que vivamos todos nuestra vocación a la santidad según nuestros propios estados de vida, de consagración y de servicio. En este tema insistió mucho el Concilio Vaticano II, de cuya clausura se celebran ahora los 40 años. El capítulo V de su Constitución dogmática "Lumen Gentium" lleva por título "Universal vocación a la santidad en la Iglesia".

Y es que la santidad no es patrimonio de algunos pocos privilegiados. Es el destino de todos, como fue, como lo ha sido para esa multitud de santos anónimos a quienes hoy celebramos.

8.- La santidad cristiana consiste en vivir y cumplir los mandamientos. “El santo no es un ángel, es hombre en carne y hueso que sabe levantarse y volver a caminar. El santo no se olvida del llanto de su hermano, ni piensa que es más bueno subiéndose a un altar. Santo es el que vive su fe con alegría y lucha cada día pues vive para amar” (Canción de Cesáreo Gabaraín).

"El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo" (Benedicto XVI)

9.- La santidad se gana, se logra, se consigue, con la ayuda de la gracia, en tierra, en el quehacer y el compromiso de cada día, en el amor, en el servicio y en el perdón cotidianos. “El afán de cada día labra y vislumbra el rostro de la eternidad”, escribió certera y hermosamente Karl Rhaner. El cielo, sí, no puede esperar. Pero el cielo –la santidad- solo se gana en la tierra.

10.- Por fin, el día de Todos los Santos nos habla de que la vida humana no termina con la muerte sino que abre a la luminosa vida de eternidad con Dios. El día de Todos los Santos es la catequesis y celebración de los misterios de nuestra fe relativos al final de la vida, los llamados “novísimos”: muerte, juicio, eternidad.

Y por ello, al día siguiente a la fiesta de Todos los Santos, el 2 de noviembre, celebramos, conmemoramos a los difuntos. Es día de oración y de recuerdo hacia ellos. Es día para saber vivir la vida según el plan de Dios. Es día, como el día, en el que la piedad de nuestro pueblo fiel visita los cementerios. Todo el mes de noviembre está dedicado especialmente a los difuntos y a las ánimas del Purgatorio.