Fueron 33 los días en que la Santísima Virgen del Rosario se estuvo apareciendo en un pozo de agua en el pueblo de Sabana Grande, Puerto Rico en 1953, a tres niños (Juan Ángel Collado, Ramonita e Isidra Belén). Durante esos días sucedieron muchas anécdotas, a través de las cuales la Virgen del Rosario del Pozo quiso dejar una enseñanza. Hoy, les cuento una.
Cierto día uno de los niños videntes preguntó a la Santísima Virgen: ¿Cuántas vírgenes hay?, En ese instante la Santísima Virgen levantó su mano y, ante los ojos de asombro de los tres pequeños niños, comenzó a cambiar de vestimenta, representado las diferentes advocaciones. Luego, les contestó: "Ven, soy solo una".La maestra de los niños dio testimonio de que, ese día, según los niños narraban como se veía la Santísima Virgen, pudieron identificar varias advocaciones tales como: la Virgen del Carmen, la Virgen Dolorosa y la Virgen de la Medalla Milagrosa. La Santísima Virgen nos enseña que Ella es la Madre de Dios y no importa la advocación, Ella es sólo una.
Es maravillosa la manera en que la Santísima Virgen le muestra a esos niños lo que para muchos es un conflicto de fe. Les mostró tan sencillamente el significado de las advocaciones, que son las diferentes formas en que llamamos, invocamos y veneramos a María Santísima. Dada la ignorancia, por mala formación, de muchos cristianos se suele confundir el nombre de las santas y las vírgenes con el de la Madre de Dios. Primero, hay sólo una Madre Santísima, María la Virgen, y segundo a Ella solemos conocerla bajo diferentes advocaciones, es decir, formas de llamarla… No son muchas “Marías” o “Vírgenes”, sino que es solo una, como les enseñó a los niños en Sabana Grande.
Estas advocaciones reflejan: los hechos de la vida de María (Virgen de los Dolores, Señora de la Anunciación, etc.), aspectos de su persona y su misión (Inmaculada Concepción, Madre de Dios, Reina de los Apóstoles, etc.), los lugares de su intervención (Pilar, Guadalupe, Lourdes, Fátima, del Pozo, etc.) y los modos en que se manifiesta a los hombres (María Auxiliadora, Perpetuo Socorro, Reina de la Paz, etc.).
La advocación en que se invoca a nuestra Madre refleja la mirada de cada pueblo, época y cultura, mostrándonos a través de signos la riqueza de la persona y misión de María. Pero lo más importante es que cada advocación busca darnos a conocer mucho mejor a su Amado Hijo Jesús. ¡Gran sabiduría divina!
Virgen del Rosario del Pozo, ruega por nosotros.




































