(Escenificación del Nacimiento durante la Cena de Navidad, este año)
La Misión Nuestra Señora del Pozo en cada país celebra la Cena de Navidad en comunidad; nuestras familias, amigos y devotos acostumbran a reunirse la Noche Buena para celebrar el Nacimiento del Mesías.
Este año como siempre, nosotros, en nuestra República Dominicana nos reunimos con un gran sentido de restitución para celebrar la Santa Misa, compartimos una pequeña obra de Navidad, la cena, rifas… fue hermoso; sin embargo, la Virgen Santísima guardaba una sorpresa.
Llegaron a nuestra cena siete jóvenes hindúes… esperábamos tres, compañeros de trabajo de una hermana de la comunidad, pero llegaron siete (número preferido de la Virgen del Rosario del Pozo en su aparición). A todo esto, el lema de nuestra cena era: “NAVIDAD, AMOR Y UNIDAD JUNTO A LA VIRGEN DEL POZO”… continuando con nuestros amigos hindúes, casi no hablaban español, sino inglés y sólo uno era católico; sin embargo mostraron gran respeto en la celebración de la Santa Misa y en el momento de la Adoración al Niñito Jesús, fueron y la hicieron, por supuesto que en lugar de hacer la señal de la cruz, hicieron una señal de su religión. Aquello fue estremecedor.
La humanidad, dividida por el pecado, necesitaba unidad, solo el amor es la fuerza capaz de hacerlo; no un amor egoísta, ni centrado, no superficial, ni vacío. Estamos hablando de uno fuerte, capaz de dar todo por el todo. Que su fuerza radique en tolerar el defecto ajeno hasta que lo elimine, en aceptar las diferencias hasta conseguir la paz, en morir hasta conseguir la vida, y en demostrar que AMOR ES IGUAL A SACRIFICIO. Ese amor nació en Belén de una Virgen llamada María.
La humanidad sigue dividida y aún necesita amor; sólo por el amor de Dios podrá lograr la unidad. Por eso nuestra Madre trae a su Hijo entre sus brazos, El es el AMOR que será capaz de lograr por Su sacrificio la UNIDAD de la humanidad. En la Cena de Navidad cuando al final cantábamos villancicos navideños y aquellos siete hindúes aplaudían y reían las cosas que hacíamos, la Virgen nos mandó un mensaje bien claro: hay una esperanza y lo trae el mensaje de la formación de una nueva estirpe, una nueva generación de hombres un mujeres que amen y sirva a Dios de corazón. Es la civilización del amor de la que hablaba Juan Pablo II.
Para terminar les cuento que nuestros nuevos amigos, los siete hindúes, disfrutaron la noche, más que nadie… tomaron muchísimas fotos a la Virgen, a los personajes, cantaron, bailaron. Estaban felices… para ellos fue su primera Navidad junto a la Virgen del Pozo.
(Algunos de nosotros con nuestros jóvenes amigos hindúes)


















