A NUESTRO SERVICIO
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Aquí de nuevo, escribiendo sobre temas importantes para la fe, que se han desvirtuado a causa de “extraños pensamientos y nuevas filosofías que harán más oscuro el Camino Verdadero”, como dice la Virgen del Pozo en sus mensajes. Una de estas enseñanzas de la Iglesia, que han sido tergiversadas, es precisamente la que se celebra el 29 de septiembre, de cada año: la fiesta de los Arcángeles.
Es muy triste ver dos tendencias muy clara en este tiempo respecto a este tema. Primero: por desconocimiento muchos católicos, en estos tiempos, no le dan importancia a estos seres creados por Dios, ponen su atención a las malas infundadas devociones (resultado de la ignorancia de la gente) y sienten que si se acercan a los arcángeles están cometiendo el mismo error. Segundo: debido a la confusión que vivimos, fruto de qué ser humano tiene una búsqueda muy fuerte de lo espiritual (porque somos seres de esencia espiritual, Dios nos creo así), muchos se aferran a estas devociones sin proporción alguna olvidado su origen mismo: Dios. Estamos tan confundidos y cada quien dice tener un punto de vista, que entre la soberbia del conocimiento, la Nueva Era (New Age), el esoterismo y toda la filosofía anticristiana, que se ha hecho realidad la profecía de la Virgen en su sexto mensaje: “La extraña creencias y nuevas filosofías, que se alejan de la verdad del Evangelio, se esparcen sin freno por el mundo”. De esto uno se da cuenta, entre otras muchísimas cosas, por los diferentes nombres que desde el ocultismo se les ha dado a los Arcángeles.
Es bueno saber que según la doctrina de Nuestra Iglesia Católica (Dionisio –siglo VI), hay nueve coros de ángeles celestiales, que van en jerarquías y según su misión, desde su cercanía con Dios, el gobierno de todo el universo y al servicio de los hombres, interviniendo en todas nuestras necesidades. A los Arcángeles, es a quienes Dios ha encomendado grandes misiones que están relacionados con la humanidad y su proceso de redención. Vemos por ejemplo, en la Biblia, la intervención de los Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel; este último con una gran fuerza en la Anunciación del Salvador.
Las Santas Escrituras nos dice: “Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tiene entrada en la gloria del Señor” (Tb 12,15). Vemos claramente que hay siete Arcángeles, sin embargo, la Biblia solo nos menciona el nombre de tres de ellos: Rafael (Tb.12, 6-15), Miguel (Ap.12, 7-9) y Gabriel (Lc. 1,11-20; 26-38). Los nombres de los otros cuatro no están en la Biblia pero si aparecen en libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica, no son doctrina de la Iglesia, sin embargo se pueden tener como referencia.
Para evitar confusiones les hago saber sus nombres, el significado de ellos y su misión en relación al servicio de los seres humanos (primero comenzaré por los conocidos):
Miguel: “Quien como Dios”. Venció y expulso a Satanás del cielo. Defensor de la Iglesia
Gabriel: “Mensajero de Dios”. Le dio a la Virgen María el anuncio del Plan Divino de la Encarnación.
Rafael: “El que cura o sana”. Cercano a los hombres para aliviarlo del dolor y sufrimiento.
Uriel: “Fuego de Dios”. Expulso a Adán y a Eva del Paraíso.
Barachiel: “Bendición de Dios”. Nos protege de caer en pereza, tibieza e indiferencia de las cosas santas.
Jehudiel: “Alabanza de Dios”. Combate el espíritu de la envidia y los celos.
Saeltiel: “Plegaria continua de Dios”. Lucha contra el espíritu de la destemplanza, gula y exceso.
María Santísima es bien llamada Reina de los Ángeles, y como tal, ellos están al pie de su Soberana Señora para cumplir cualquier orden de Ella en beneficio de sus hijos, ellos están íntimamente ligados a Ella. En Sabana Grande, Puerto Rico, durante el quinto día de su aparición en 1953, mientras Ella caminaba por primera vez, del pocito de agua a la escuelita, los niños videntes la vieron con dos ángeles, uno a cada lado.
Miguel: “Quien como Dios”. Venció y expulso a Satanás del cielo. Defensor de la Iglesia
Gabriel: “Mensajero de Dios”. Le dio a la Virgen María el anuncio del Plan Divino de la Encarnación.
Rafael: “El que cura o sana”. Cercano a los hombres para aliviarlo del dolor y sufrimiento.
Uriel: “Fuego de Dios”. Expulso a Adán y a Eva del Paraíso.
Barachiel: “Bendición de Dios”. Nos protege de caer en pereza, tibieza e indiferencia de las cosas santas.
Jehudiel: “Alabanza de Dios”. Combate el espíritu de la envidia y los celos.
Saeltiel: “Plegaria continua de Dios”. Lucha contra el espíritu de la destemplanza, gula y exceso.
María Santísima es bien llamada Reina de los Ángeles, y como tal, ellos están al pie de su Soberana Señora para cumplir cualquier orden de Ella en beneficio de sus hijos, ellos están íntimamente ligados a Ella. En Sabana Grande, Puerto Rico, durante el quinto día de su aparición en 1953, mientras Ella caminaba por primera vez, del pocito de agua a la escuelita, los niños videntes la vieron con dos ángeles, uno a cada lado.
Siente no solo la protección de la Purísima de Pozo, si no la de los Arcángeles que con todo el poder divino, te protegerán, y de parte de Dios y de la Reina y Señora de todo lo creado, recibe las gracias que necesitas en este caminar hacia la eternidad. Que los siete Arcángeles de Dios te bendigan y protejan. Invócalos no te fallarán.
Si quieres un poco más de información visita: http://www.corazones.org/diccionario/arcangeles.htm














