Y LAS VIRTUDES DE LA VIRGEN DEL POZO
Teresita del Niño Jesús, es una santa muy especial. Ella es encantadora, creativa, genial, sencilla y muy espiritual. Los que han leído “Historia de una alma” (su autobiografía), estoy segura, han encontrado un gran alivio para la búsqueda de su santidad. Sumergida en esas páginas está, más que la historia de una joven monja carmelita, un verdadero y sencillo tratado para llegar a la santidad a través del pequeño camino espiritual que ella propone: ser santo en las pequeñas cosas. Conclusión a la que ella llegó tratando de vivir esa la máxima Evangélica de que hay que ser como niños para entrar al Reino de los cielos (Mt.18,13).
Teresita, que subió al cielo a los 24 años de edad, decía: “Permanecer pequeño es reconocer la propia nada y esperarlo todo de Dios, como un niño lo espera todo de su padre; es no inquietarse por nada, ni siquiera por ganar fortuna. Ser pequeño significa también, no atribuirse a uno mismo las virtudes que se practican, creyéndose capaz de algo, sino reconocer que Dios pone ese tesoro de virtud en la mano de su hijito para que se sirva de él cuando lo necesite; pero el tesoro siempre será de Dios. Consiste, por último, en no desanimarse por las propias faltas, pues los niños se caen a menudo, pero son demasiado pequeños para hacerse mucho daño” (cf. Teresa de Lisieux, Obras Completas, Monte Carmelo, 1998, p. 880-881). Este es el pequeño secreto de santidad de la Santa de Lisieux, que según el Papa Benedicto XVI “llegó al heroísmo de la perfección por la práctica de las virtudes, que derivan de la infancia espiritual”. Continúa diciendo el Papa en un hermoso discurso sobre Santa Teresita que ella “Llegó al heroísmo de la virtud”.
Como este espacio es uno motivado a que seamos héroes de nuestra vida, de este tiempo y de la historia misma, quise hablar de Teresita del Niño Jesús pues, aunque es una de mis heroínas, dejó un legado maravilloso de vivir minutos heroicos fáciles de imitar para muchos. Ella descubrió que para esto es necesario la Gracia, la tenacidad y el amor, el amor que la hacía vencerse por encima de ella misma.
¿Queremos llegar al heroísmo de las virtudes como dice Benedicto XVI que hizo Teresita? Pues vivamos las virtudes como nos invita la Santísima Virgen del Rosario del Pozo. Ella cuando visitó Sabana Grande (en Puerto Rico) vino con una corona de siete estrellas sobre su cabeza, que además de representar los siete sacramentos de la Iglesia Católica, simbolizan las siete virtudes, esas que van en contra de los siete pecados capitales. Además, en los mensajes que ella dejó nos motiva, y hasta nos manda, a vivir en sus virtudes: “Protéjanse debajo de mi manto y vivan en mis virtudes”. (2do., 3ero. Y 4to.mensaje).
Vivir las virtudes de la Virgen del Pozo (humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia) es un acto heroico que día a día se puede producir en nuestras vidas. Siguiendo los pasos de Santa Teresita encontraremos muchas oportunidades de, con las virtudes, ser santos en las pequeñas cosas, y eso amigos míos, en este tiempo en que vivimos, es de héroes. Para hacerlo más práctico vamos a cada día de la semana vivir una virtud, ¿Qué les parece? Empecemos con el lunes y la virtud de la humildad; el martes, la generosidad; el miércoles, la castidad y así sucesivamente, hasta que nos acostumbremos y seamos seres virtuosos. ¡Animo! ¡Especialmente a los jóvenes pues el mundo necesita héroes santos! Ustedes tienen todo el empuje y fuerza para lograr retos, como lo hizo Teresita de Lisieux.


Hola lily, me siento identificado totalmente con esta propuesta. El camino a Dios y a la felicidad se lucha ahi, en las pequeñisimas cosas de cada día. Hermoso el blog.Que Dios te bendiga hermana!
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